Randy De Puniet es una de las caras más veteranas del elenco MotoGP. Una cara conocida y amable, uno de los pilotos franceses más ilustres, una persona poco amiga de gestos y palabras altisonantes, es uno de esos pilotos humilde, de los de toda la vida. Su historia se remonta, como la de casi todos los pilotos, a su infancia. Su padre competía en carreras de velocidad, formaba parte de aquella generación de apasionados que disputaban las legendarias 24 horas de Le Mans o el Bol d´Or. Una pasión que se transmitió de padre a hijo, y que propició que a los tres años el pequeño Randy tuviera su primera moto, una Yamaha Piwi de 50cc. Como buen niño piloto fue precoz, y a los cinco ganó su primera prueba de supermotard en los aledaños de París.
Yamaha Piwi de 50cc, padre piloto y aficionado. Ahí empieza la historia de Randy De Puniet, ese niño que se formó en campeonatos nacionales de motocross hasta los doce años. Pero las fotos en blanco y negro, los circuitos míticos y las experiencias de su padre siempre le hicieron mirar de reojo al asfalto. Dos décadas atrás no se podía debutar en la velocidad hasta los catorce, así que a Randy le tocó esperar. Una vez cumplida la edad reglamentaria se montó en un scooter Piaggio Typhoon de 50cc para ganar la Copa Typhoon en el año 1995.
En 1996 cambió el scooter por una Cagiva Mito de 125cc y concluyó tercero en la Copa Cagiva y cuarto en el campeonato multi-marca francés Promosport. Un año más tarde se proclamó campeón tanto de la Copa Cagiva como del Promosport, y también fue subcampeón en el Campeonato de Francia GP 125cc. Hasta que llegó al Mundial sus aptitudes eran óptimas pero sus medios escasos, así que tuvo que buscarse la vida con un equipo técnico muy reducido, capitaneado por su padre. Al año siguiente ganó el campeonato francés de 125 y tuvo una rentable actuación en el campeonato europeo, por lo que se ganó una plaza para el Mundial.
Aunque ya había tenido alguna actuación previa en 1998, Randy De Puniet aterrizó de lleno en el Mundial de 125cc la temporada de 1999, dentro del equipo francés Scrab, donde militaba otro galo, Arnaud Vincent. Pasó dos años curtiéndose en el octavo de litro y en 2001 dio el salto, dentro de la misma estructura, al cuarto de litro, la categoría donde, sin duda, ha rubricado sus mayores logros. En 2002, enrolado en las filas del Team Campetella, firmó sus dos primeros podios en la categoría de 250cc, un preludio de lo que estaba por llegar. En 2003 pasó a las órdenes de Lucio Cecchinello. Ese año logró su primera victoria mundialista en el Circuito de Montmeló, y a ésta le acompañaron dos más, una en República Checa y otra en Valencia, y otros seis podios más.
2004 supuso su mejor resultado en el Campeonato del Mundo. Continuó en el mismo equipo y terminó tercero al final de la temporada, tras haber sumado una victoria, cuatro segundos y tres terceros puestos. El año siguiente recaló en la estructura de `Aspar' y firmó tres podios (una victoria, un segundo y un tercer puesto). El ruido de sus méritos en la cilindrada de 250cc le catapultó a la categoría reina, de modo que desde 2006 es piloto de MotoGP.
Sus dos primeras temporadas en la máxima categoría del motociclismo mundial fueron a bordo de una Kawasaki, y se resolvieron con un 16º puesto (2006) y un 11º puesto (2007) en la general al final del año. Además, en 2007, consiguió su primer cajón en la categoría con motores de mayor cilindrada, un segundo puesto en Japón, y estuvo acompañado en el podio por Capirossi y Elías.
Pasó las tres campañas siguientes -2008, 2009 y 2010- defendiendo los colores del LCR a lomos de una Honda. En 2009 firmó su segundo y último podio en MotoGP -un tercer puesto en Gran Bretaña- pero sin duda su mejor campaña con motos de 800cc fue la de 2010. Fue un año de sentimientos contrapuestos, a un arranque sensacional le siguió una fractura de tibia y peroné en el Gran Premio de Alemania. Tuvo que perderse dos carreras pero regresó en un tiempo récord. Concluyó la temporada el noveno en la general, su mejor resultado hasta el momento en MotoGP.
En 2011 cambió la Honda por una Ducati satélite y en 2012 regresa al Aspar Team, un equipo en el que se granjeó buenas amistades en 2005. La mayoría de equipos que han contado con sus servicios pronuncian comentarios halagüeños hacia su persona. Randy De Puniet es un piloto refinado y distinguido, al más puro estilo francés, ha demostrado ser polivalente como pocos, consiguiendo beneficios importantes con monturas técnicamente antagónicas como Honda Kawasaki o Ducati. Y uno de sus principales valores es la capacidad de adaptación para girar rápidamente con facilidad. Fuera de las pistas se define como un tipo amable, cariñoso, respetuoso e incondicional de su gente.