La historia de Aleix Espargaró es una historia familiar y entrañable, auténtica, de solera. Le cayó su primera moto poco antes de los cuatro, su padre, Genís, era aficionado al motociclismo y mecánico de automóviles de profesión. Y le encantaba llevar a su hijo a las carreras de `enduro per a nens' (enduro para niños) que se organizaban por aquel entonces cerca de su residencia habitual. Carreras en las que los niños pequeños se aventuraban a la montaña, seguidos por sus progenitores, como asistentes y en versión mochileros, con sus propias motos. Este fue el modo en que el pequeño Aleix Espargaró se adentró en el motociclismo, el enduro y el motocross. Desde los cinco hasta los doce compaginó ambas disciplinas en los diversos campeonatos catalanes.
A los doce se pasó al asfalto compitiendo con una Rieju 50cc. El cambio no fue demasiado traumático dado que Aleix ganó la Copa Rieju de Cataluña, Andorra y también ganó la final española celebrada en Manresa. Se puede decir que se le abrieron las puertas del motociclismo de velocidad de par en par. En 2001 participó en el Open RACC también de 50 con Rieju, y en 2002 su padre le compró una Honda de 125 para competir en algunas pruebas del Campeonato de Cataluña de Velocidad. Aleix, su padre, un poco de gasolina y a dar vueltas… Todos los medios para aquella aventura se resumían en menos de una frase, pero la ilusión no cabía en el garaje más espacioso.
Y así, a finales de 2002, tuvo la oportunidad de correr la última carrera del año con el equipo TJT y ganó. El año siguiente entró en la estructura Monlau con una Honda de 125 y venció el campeonato catalán y quedó undécimo en el CEV. Para 2004 siguió bajo la estructura de Monlau, exhibiendo los colores del RACC y se proclamó Campeón de España de 125. Su buen hacer en el campeonato español le dio una wild card para el GP de Valencia de 125. Y tras su primera aparición en el Mundial de motociclismo, por fin en 2005 arrancó su primera temporada mundialista. Fue compañero de Bautista en el Seedorf Racing Team.
2006 fue un año convulso, en primer lugar por el cambio de equipo (fue a parar a BQR) y en segundo porque a mitad de temporada pasó de una 125 a una 250. De modo que completó media temporada en una categoría y la otra media en la categoría inmediatamente superior. Su complexión física pronto le hizo entender que era un piloto para motos de mayor envergadura, pero no por ello el cambio y el modus operandi dejaron de ser curiosos. En 2007 siguió bajo la tutela de BQR, esta vez con una Aprilia semi-oficial. Aleix se sentía cómodo pero varias contrariedades durante la temporada le hicieron replantearse su situación.
Así que en 2008 cerró su etapa en BQR y aterrizó en el equipo Lotus, donde Dani Amatriaín le proporcionó el cariño que le faltó el curso anterior. La temporada fue positiva, de hecho confiesa que por primera vez se sintió enrolado en un equipo realmente profesional, en el que aprendió a trabajar, en el que se forjó como piloto, dentro y fuera de las pistas. Desafortunadamente circunstancias ajenas a él provocaron que se quedara sin silla para la temporada siguiente. En 2009 vio varias carreras desde el sofá de su casa, hasta que ‘Aspar’ le dejó una dos y medio para salir en Holanda y Alemania. Sediento de asfalto, el hambre por un puesto en el Mundial le dio alas y firmó un cuarto y un séptimo puesto, dos grandes resultados que le permitieron acabar el año con una Ducati MotoGP.
Y de sus aptitudes y su ímpetu fructificó un contrato para competir en la categoría reina en la temporada 2010 a los mandos de una Ducati del equipo Pramac. Fue una experiencia enriquecedora y divertida, en la que desgraciadamente no pudo tener continuidad, fue una temporada y nada más. El año siguiente volvió nuevamente a la categoría intermedia, esta vez a Moto2 (Kalex-Pons). Aunque Aleix la define como una temporada en la que no rindió a su mejor nivel, lo cierto es que tuvo fogonazos que mostraron la calidad que atesora. El más brillante fue el tercer puesto en Montmeló, su primer podio mundialista. El joven de Granollers vio cumplido su sueño en el circuito de sus amores.
Aleix Espargaró es dicharachero, extrovertido, jovial.amante de la velocidad en todas sus vertientes (motos, automóviles, snowboard, ciclismo, etc.) Es admirador, confidente y amigo de su hermano Pol, otro gran piloto. Sea cual sea su resultado le grada siempre lo quiere porque es tan puro y sencillo como aparenta. Aleix Espargaró es un tipo impetuoso y luchador, rodeado de una historia vital muy entrañable.